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Entrevista
con el profesor Dr. Yuri Rachmanin

El profesor Dr. Yuri Rachmanin, vicepresidente de la Academia de Ciencias Naturales de Rusia, director del Instituto de Ecología Humana y Medicina Medioambiental de Moscú, y miembro experto de la OMS en entrevista con Johannes Koppensteiner.

Desde el año 1997, su Instituto se dedica a la investigación de la tecnología de Grander.

Desde hace seis años, su Instituto se dedica a la investigación de la tecnología de Grander. ¿Qué puede decirnos al respecto?

Cuando comenzamos, en 1997, a ocuparnos de la tecnología de Johann Grander, ya teníamos una experiencia de veinte años en la investigación de diferentes tecnologías hídricas no tradicionales, en las que se modifica la estructura del agua. Pertenecen a éstas los tratamientos a altas y bajas temperaturas, impulsos de cavitación, influencia de plasma frío, radiación láser, descargas de baja y alta tensión, tratamientos electroquímicos, magnéticos, electromagnéticos y algunos otros más. No sabemos cómo Johann Grander trata el agua. Pero una cosa podemos afirmar con determinación: en los ahora seis años de investigación exhaustiva en microorganismos, animales y seres humanos no hemos podido encontrar ningún efecto negativo.
Al principio comenzamos con nuestros estudios de microorganismos, porque estos reaccionan muchas veces muy sensiblemente a la estructura del agua. En total estudiamos once grupos de gérmenes patógenos y casi patógenos como, por ejemplo, la salmonela. Bajo la influencia de la tecnología de Grander se produce una necrosis acelerada de estas bacterias, lo que atribuimos a la modificación del entorno dentro del agua. Además pudimos constatar una ampliada autolimpieza y estabilidad microbiológica.
Muchas centrales de abastecimiento de aguas utilizan agua superficial para la elaboración de agua potable. Estas contienen muchas veces cantidades mínimas de compuestos orgánicos disueltos en el agua. Al realizar la desinfección con cloro se forman los así llamados hidrocarburos clorados – compuestos peligrosos, puesto que tienen efectos cancerígenos y genéticamente dañinos. Estábamos interesados en saber qué pasaría si tratáramos agua cuyo efecto mutágeno conocemos con la tecnología de Grander. A través de muchos ensayos con diferentes tipos de agua pudimos constatar claramente que este efecto disminuye significativamente bajo la influencia de la tecnología informativa de Grander.

Hace poco terminamos una serie de estudios en seres humanos guiados por principios estrictamente científicos. Unimos los métodos tradicionales del análisis de células con las técnicas de diagnóstico más recientes no tradicionales. A los diferentes grupos se les hizo beber distintos tipos de agua sin que ningún participante supiera cuál había ingerido. Primero nos dimos cuenta, después de pocas semanas, de que se estaban produciendo mejorías en el aparato gastrointestinal. Más claramente se manifestaron aún los resultados positivos en el análisis de los frotis de las mucosas nasales y bucales, en los que se estudiaron las células.



El delegado del Ministerio de Salud de Rusia

Usted viajará como delegado del Ministerio de Salud de Rusia a las sesiones de la OMS en Ginebra.

Sí, allí se llevará a cabo el encuentro final del grupo de trabajo para la elaboración de las Directrices de Control de Calidad del Agua Potable. Nosotros, un grupo de especialistas internacionales, nos juntamos cada diez años para la revisión y actualización de estas directrices. En el fondo se pretende que se integren, cada vez, las experiencias de los últimos diez años en las nuevas directrices.

Nuevos conocimientos e ideas

¿Usted presentará nuevos conocimientos e ideas?

Sí, tenemos algunos puntos que queremos presentar para su discusión. Sobre todo, será posible dar a conocer nuestros nuevos conocimientos a los delegados de otros países. Esto es, principalmente, la formación de los nocivos hidrocarburos clorados orgánicos que se generan al desinfectar el agua potable con cloro. Solicitaremos mayores investigaciones para una parte determinada de los compuestos, para que se establezcan también límites y normas para estas materias.
En nuestros trabajos de investigación durante más de veinte años hemos llegado al convencimiento que se deberán considerar también parámetros fisicos en el control de calidad del agua potable, puesto que juegan un papel muy importante para la salud. La estabilidad biológica del agua potable es muy importante. En el caso del agua del grifo no es tan difícil, porque en la mayoría de los casos, el lapso entre el tratamiento y el consumo oscila sólo entre algunas horas y algunos días. En cambio, el caso del agua embotellada es más complicado. Allí, entre el embotellamiento y el consumo transcurre un tiempo de varios meses o, incluso, de un año o más. También ahí es importante revisar las directrices.

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