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¿El agua :
un elemento "memorioso"?

Por Ing. Dipl. Johannes Larch

Se supone que el siglo XXI se debe despedir, de una vez por todas, de la tesis de que el agua se define lo suficiente con su fórmula química. El siglo pasado fue el siglo del acercamiento químico al fenómeno agua. En el presente siglo, la física tendrá su oportunidad de acercarse algo más a la solución del enigma del agua.

La memoria

¿Posee el agua una memoria? ¿Puede guardar informaciones y está en condiciones de reproducir las informaciones guardadas y traspasarlas? ¿Es la „memoria“ del agua comparable con la memoria del ser humano? La memoria humana guarda y borra sus informaciones más bien en un plano emocional, dependiendo de la importancia o la impresión (en el más puro sentido de la palabra), que causa la información en la persona
respectiva.
En cambio, la memoria del agua funciona de modo racional. Libre de emociones y con precisión guarda todas las informaciones con las que puede hacerse, para bien o para mal; puede compararse con un magnetófono, que puede grabar oscilaciones físicas y reproducirlas cuantas veces quiera, sin que la información originalmente grabada se altere, disminuya o se pierda. En el mejor de los casos, del lugar de almacenamiento y la secuencia del proceso de memorización en el agua sólo se conoce científicamente un asomo y éste, sólo teóricamente.
Mucho más se ha avanzado empíricamente, o sea, en la comprobación sistemática de la reproductibilidad de los efectos. Así se sabe, hoy en día, que la estructura interna compleja del agua es decisivamente responsable de sus propiedades. Estas distintas características determinan, por ejemplo, el tiempo de la conservación del agua, las condiciones para el desarrollo de microorganismos en el agua y, finalmente también la digestibilidad para todos los seres vivos (no sólo para el ser humano), con los cuales pasa a formar una simbiosis.

Estas propiedades importantes existentes en principio por naturaleza en cualquier agua, se pierden hoy en día en su mayor parte por influencias externas.


La naturaleza

Para todos los organismos vivos que no pueden prescindir del agua, la calidad del agua tiene una importancia decisiva. Es la condición para importantes procesos de control en el organismo, como por ejemplo, un crecimiento „ordenado“.
Las influencias sobre el agua son variadas. El sol, la luna y el universo entero están en constantes vibraciones con la tierra y también tienen comunicación con el agua.
Más problemáticas son las vibraciones artificialmente generadas, que también son „registradas“ por el agua. Debido a diferentes fuentes de emisión (como repetidores de telefonía móvil, instalaciones de radiotransmisión, radiación de satélites, líneas de alta tensión y otros) la estructura interna del agua puede ser perturbada por radiaciones técnicas.
La idea fundamental de la tecnología de Grander consiste en conducir la estructura interna de vuelta a su estado óptimo y conferirle a éste una estabilidad permanente.
El agradable efecto del agua mejorada en cuanto a su calidad, experimentado a diario por cientos de miles de usuarios, habla por sí mismo.

La estructura del agua

En la evaluación oficial del agua potable aún se concede muy poca importancia a la estructura del agua. En lo principal, la calidad del agua potable está asegurada en Europa Central a través de los decretos de agua potable. Con ello se quiere garantizar que en el alimento principal número uno, por un lado no se encuentren gérmenes patógenos y, por otro, ni metales pesados ni compuestos químicos en concentraciones mayores que los valores límite admisibles.
Si bien es cierto que de este modo se cumple con todas las normas y decretos, aún no se ha llegado a incluir también el hecho importante de que, a saber, la estructura del agua representa una característica de calidad esencial. Sobre todo, esto se debe a que aún no es medible. De este modo, bien se sabe desde siempre, que ciertas aguas medicinales bajan la fiebre, fomentan la digestión, son saludables para la piel, son cicatrizantes o analgésicas, pero no existen normas para esto.
Las estructuras también cumplen un rol importante en el caso de las materias sólidas: por ejemplo, tanto el diamante como el grafito son carbonos, sólo que de distintas densidades. El diamante es el material más duro de todos, el grafito, en cambio es blando.

Las propiedades

Si seguimos este hilo conductor hasta el elemento agua, nos percatamos de que, precisamente, el agua también posee una estructura interna. Si bien es cierto que, por tener diferentes estructuras, no se modifican la
„dureza“ ni la densidad, como en el caso del diamante y el grafito; en el agua son, entre otras, la conservación y, sobre todo, las propiedades microbiológicas las que dependen fuertemente de la estructura interior.
Dos aguas químicamente idénticas pueden tener características biológicas distintas - quiere esto decir que una se comporta diferente de la otra en el organismo vivo - a pesar de que se componen de los mismos elementos.
Entonces, no es suficiente evaluar el agua bajo el punto de vista de su química y microbiología, sino que también se deben encontrar modos de evaluar su estructura. Esto es complicado, puesto que existen sólo rudimentos de métodos reproducibles de medición y en ningún libro de texto científico occidental reconocido se encuentran referencias a la almacenabilidad de informaciones.
Pero, también aquí ya se vislumbra luz en el horizonte, ya que la física del agua se convierte cada vez más en el centro del interés a escala mundial: desde hace un tiempo prolongado, un comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud, OMS, se ocupa del tema de la estructura del agua. También se están haciendo esfuerzos por incluir en las directrices internacionales de la OMS al menos el concepto „estructura del agua“.

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